SILLA GALLINA

sobre el diseño

La silla gallina nace del duelo, de su ironía y de la fragmentación del alma.

DESARROLLO

La gallina, un animal aparentemente débil, aparece aquí como un soporte rígido y fuerte para ofrecernos descanso.

Observa su naturaleza: empolla sus huevos, de repente inmóvil, firme en su posición; de repente, surge ese correteo errático, pero siempre protectora y presente.

Para mí, esta pieza es un homenaje a mi hermano, Darío Barrio.

Es la respuesta material a ese “cuquiiiiiiiiiiiiii cuquiiiiiiiii” con el que él me llamaba, provocando mi risa y mi réplica: “pareces una gallina”

Con sus alas, se ríe de nosotros. Si conseguís escucharla, dirá “cuquiiiiiiiiiiiiiii” y luego pone un huevo. Es libre y divertida, pero siempre elegante, siempre pendiente.

FECHA

2017

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SILLA GALLINA

La gallina, un animal aparentemente débil, aparece aquí como un soporte rígido y fuerte para ofrecernos descanso.

Observa su naturaleza: empolla sus huevos, de repente inmóvil, firme en su posición; de repente, surge ese correteo errático, pero siempre protectora y presente.

Para mí, esta pieza es un homenaje a mi hermano, Darío Barrio.

Es la respuesta material a ese “cuquiiiiiiiiiiiiii cuquiiiiiiiii” con el que él me llamaba, provocando mi risa y mi réplica: “pareces una gallina”

Con sus alas, se ríe de nosotros. Si conseguís escucharla, dirá “cuquiiiiiiiiiiiiiii” y luego pone un huevo. Es libre y divertida, pero siempre elegante, siempre pendiente.

SILLA GALLINA

La gallina, un animal aparentemente débil, aparece aquí como un soporte rígido y fuerte para ofrecernos descanso.

Observa su naturaleza: empolla sus huevos, de repente inmóvil, firme en su posición; de repente, surge ese correteo errático, pero siempre protectora y presente.

Para mí, esta pieza es un homenaje a mi hermano, Darío Barrio.

Es la respuesta material a ese “cuquiiiiiiiiiiiiii cuquiiiiiiiii” con el que él me llamaba, provocando mi risa y mi réplica: “pareces una gallina”

Con sus alas, se ríe de nosotros. Si conseguís escucharla, dirá “cuquiiiiiiiiiiiiiii” y luego pone un huevo. Es libre y divertida, pero siempre elegante, siempre pendiente.