SILLA SA

sobre el diseño

Silla Sá = Rotundidad geométrica. Admite infinidad de materiales, texturas y colores.

DESARROLLO

Nace del capricho por crear, de la voluntad de experimentar con la forma llevada al límite. No es una silla convencional: carece de respaldo definido, de asiento único y de cuatro patas estables. En su lugar se despliega como una secuencia de pórticos geométricos que, al repetirse, generan una aparente contradicción. Esa misma secuencia la convierte en una escultura funcional, abierta a infinitas combinaciones de materiales, texturas y colores que refuerzan su carácter camaleónico. Más que un asiento, es un icono que invita tanto a usarse como a contemplarse, cuestionando los límites entre arte y diseño, entre lo útil y lo expresivo. Una silla que no se sienta: se recuerda.

FECHA

2009

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SILLA SA

Nace del capricho por crear, de la voluntad de experimentar con la forma llevada al límite. No es una silla convencional: carece de respaldo definido, de asiento único y de cuatro patas estables. En su lugar se despliega como una secuencia de pórticos geométricos que, al repetirse, generan una aparente contradicción. Esa misma secuencia la convierte en una escultura funcional, abierta a infinitas combinaciones de materiales, texturas y colores que refuerzan su carácter camaleónico. Más que un asiento, es un icono que invita tanto a usarse como a contemplarse, cuestionando los límites entre arte y diseño, entre lo útil y lo expresivo. Una silla que no se sienta: se recuerda.

SILLA SA

Nace del capricho por crear, de la voluntad de experimentar con la forma llevada al límite. No es una silla convencional: carece de respaldo definido, de asiento único y de cuatro patas estables. En su lugar se despliega como una secuencia de pórticos geométricos que, al repetirse, generan una aparente contradicción. Esa misma secuencia la convierte en una escultura funcional, abierta a infinitas combinaciones de materiales, texturas y colores que refuerzan su carácter camaleónico. Más que un asiento, es un icono que invita tanto a usarse como a contemplarse, cuestionando los límites entre arte y diseño, entre lo útil y lo expresivo. Una silla que no se sienta: se recuerda.